Fuente: Levante-EMV

En València ciudad hay unos 700.000 vecinos, pero la cifra sube hasta 1.900.000 en el conjunto metropolitano que incluyen los pueblos y núcleos próximos. A esta zona se le denomina Área Metropolitana de València, y es clamoroso el enorme déficit estructural en movilidad.

Desde el Ayuntamiento de València se está generando una movilidad hostil con esta área, en un exceso de celo de protección de la urbe (o almendra central). Una gestión perjudicial para el futuro de todos los vecinos, los de la ciudad central y los de fuera, voten en el Ayuntamiento de València o lo hagan en sus periféricos.

En esta macro zona se producen 5.000.000 de desplazamientos al día, y de ellos 900.000 son de entrada y salida de la ciudad a (y desde) los pueblos de alrededor. Por tanto la movilidad no puede analizarse con soluciones solo para «mis vecinos» de València ya que hay casi el doble de habitantes afectados por las medidas que se toman en València ciudad. Y «blindar» el acceso a la urbe no es la solución.

Por ejemplo, los vecinos del área metropolitana se desplazan a las universidades como los ciudadanos de València se desplazan diariamente a los polígonos industriales. Y todos los días los embotellamientos son continuos por falta de medios alternativos al vehículo privado. No querer ver esta realidad supone engañarse.

La promoción de uso de la bicicleta es una tendencia unánime e indiscutible, pero solo afecta a un determinado segmento de vecinos; esperar que sea el modo mayoritario es un error. Factores evidentes como la edad (niños y mayores), problemas físicos personales, la climatología, el transporte de bultos o compras, las distancias medias y largas, o llevar pasaje (niños) limitan fuertemente el uso mayoritario de la bicicleta.

La opción modal bici solucionará parte de los viajes interiores de la ciudad, pero no es una solución para la mayoría de los residentes en el área metropolitana (ni los que van a València ni los que salen diariamente de ella). Debemos promocionar los modos no motorizados sabiendo sus límites de usos, y aceptando que la mayoría de los desplazamientos requieren el uso del transporte motorizado público (bus, metro, tranvía).

Por ejemplo en Pekín el caos circulatorio y la enorme polución se ha solucionado parcialmente con una alternativa: se han construido 19 líneas del metro en pocos años. La prohibición no puede ser el camino si no se ofertan alternativas modales fáciles, atractivas, económicas y cotidianas.

El modo de resolver la movilidad entre la ciudad y su área metropolitana tendrá una repercusión social y económica a medio plazo. Impedir el flujo de personas y de actividad entre el Área Metropolitana y la ciudad central irá en detrimento de la propia ciudad. ¿En qué medida no está pasando ya? El planteamiento no puede ser cerrar el acceso a la ciudad a toda costa, sino buscar transportes y modos de intermodalidad que no resten ni un ápice la energía de nuestra ciudad como Cap y Casal.

Ya se detectan señales de una reacción negativa para venir a la ciudad desde el área metropolitana en movilidad «no obligada»: no venir al centro para el ocio (p.e. carril bus nocturno prohibido al aparcamiento), al cine, no venir a las zonas comerciales salvo si es absolutamente necesario; y en breve se podría expulsar también a la movilidad obligada generando espacios vacios de vecinos como ya son los barrios centrales de la ciudad.

En todas las metrópolis modernas la movilidad debe ser atendida con una única macro-visión conjunta de la ciudad central (almendra) y de sus periferias. Hay que avanzar en la movilidad sin olvidar el Área Metropolitana, evitando la hostilidad tanto con el usuario que trabaja o estudia en la ciudad y vive en el área periférica como con el usuario que viviendo en la ciudad central trabaja en Polígonos externos.

La pacificación del tráfico no puede ser a costa de resentir el flujo de personas que entra y sale cada día de la urbe y perjudicando la riqueza económica, cultural y social que conlleva la viveza de la ciudad de València. Podríamos sumirla en un letargo indeseable. Prohibir sin construir medidas alternativas no es una opción viable.

Salvador Beltrán.

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